Acción Popular es un partido en deterioro. Habla hijo de Arq. Fernando Belaúnde, Rafael Belaúnde

Acción Popular es un partido en deterioro. Habla hijo de Arq. Fernando Belaúnde, Rafael Belaúnde

Rafael Belaúnde Aubry, toma la palabra. En la siguiente entrevista habla fuerte y claro y dice cosas como esta: “Me aparté de Acción Popular (AP) para poder seguir siendo belaundista, porque el partido que fundó mi padre está en deterioro”. Como para que escuchen, Raúl Diez Canseco o Vitocho García Belaúnde, entre otros, señala que “no se puede confundir el partido con una sociedad de capitales o el brazo político de un conglomerado empresarial”.

En referencia a los correligionarios como Yohny Lescano y Mesías Guevara enfatiza que “Hay gente que debería estar en partidos como UPP” y no en AP por la distancia con el pensamiento del fundador de esa organización política, Fernando Belaúnde Terry.

Sostiene que el Estado es ineficiente y parasitario y ha fracasado al no poder construir un país integrado con una sociedad participativa con pleno ejercicio de los derechos ciudadanos. La política, en su opinión, es el reflejo del deterioro que se ve en AP y en el estado en general, y los políticos carecen de ideas y propuestas claras.
“Algunos derechistas tradicionales, grandes empresarios multimillonarios tampoco representan bien a lo que decía Belaúnde”

¿Cómo observa el panorama político en nuestro país?

Hay una falta de ideas claras, de propuestas concretas, en verdad estamos culminando una etapa histórica que da lugar a nuevos tiempos. El Estado ha demostrado su total incapacidad para lograr una verdadera integración nacional. Ha fracasado en la necesidad de construir una sociedad participativa. Esto hubiera sido notorio, desde el punto de vista de la integración física, a mediados del siglo pasado, cuando, por ejemplo, departamentos como San Martín no tenían ni siquiera conexión vial con el resto del país. Muchas zonas de la sierra, capitales de provincias eran inaccesibles y fue el gobierno de Fernando Belaúnde el primero que propuso y logró la integración de 11 provincias serranas que se interconectaron a través de carreteras.
Actualmente tenemos un Perú formal y un Perú informal.

Conviven en un mismo territorio dos economías distintas. El estado peruano hereda una serie de trabas que vienen del virreinato. Es un estado organizado para succionar recursos de la sociedad y mantenerse así mismo. No está orientado a servir y solucionar las necesidades de la población. Es fundamentalmente un estado parasitario. Su finalidad es cobrar impuestos, no es servir a la gente, no es entregarle una educación de calidad, no es construir una infraestructura adecuada para que los más pobres puedan progresar.

¿Estamos culminando una etapa?

Cuando el Perú se independiza de España, la finalidad de sus impulsores, que fueron fundamentalmente criollos, es decir, gente de origen europeo que ya tenían muchas generaciones en el Perú, estuvo concentrado en la costa. El historiador peruano, Cristóbal Aljovín de Lozada, cita una carta del libertador San Martín en la que él sostiene que lo importante es romper el problema de la libertad y que la democracia se verá más adelante. Esa carta tiene más de 200 años y parece que el problema de integración y participación ciudadana todavía no se ve hasta ahora.

¿Nuestro sistema democrático es verdaderamente representativo?

No. En el Perú nunca se quiso que el ciudadano tenga mucha más influencia en la autoridad. Los criollos no han querido que eso suceda por temor a la población de origen indígena o andina. El argumento era que no está capacitado, pero en realidad era la discriminación tradicional que hemos padecido a través de la historia. Para que exista una verdadera representación es necesario una redistribución del sistema electoral a fin que los ciudadanos realmente tengan control sobre los representantes. Habría que reducir el mandato parlamentario a dos años y medio para que el Congreso se renueve si es que la gente está disconforme con los legisladores que eligió y no cumplieron y no padecerlos cinco años como ahora.

¿Es suficiente para tener una democracia fortalecida?

La democracia se construye en base a la acción popular, no a la acción estatal. Son los ciudadanos los que tienen que tener la sartén por el mango. Porque en la medida que no tengamos del cogote a los políticos, serán estos los que hagan eso con los ciudadanos. Una vez lograda esta democratización, que sería revolucionar el Perú y dar al pueblo realmente el certificado de la verdadera ciudadanía, hay que ir a conformar los gobiernos locales con los alcaldes distritales y el de la provincia, para que la autoridad provincial no pueda hacer lo que le venga en gana y tenga que recurrir al apoyo de los distritos que lo sustentan. Un esquema de esa naturaleza no requiere regionalización. Es una municipalización para empoderar a la gente y no para crear una burocracia sobornada por gobierno central. Es el cambio que requiere el Perú en su organización.

La democracia se sustenta en la libertad responsable, en ciudadanía participativa, en una economía sólida y en una administración eficiente…

La riqueza la genera el sector privado. Si usted va, por ejemplo, a Tarapoto (San Martín), dirá que los agricultores, al igual que los comerciantes, los medios de comunicación y todos los sectores productivos, generan riqueza. El Estado sustrae parte de esa riqueza a través de los impuestos. En el Perú el sistema tributario es sumamente injusto, porque graba a los pobres que no tienen capacidad de ahorro. Porque una cosa es que grabe a alguien que tiene un excedente, que ya resolvió su problema, que vive bien y paga sin mayor dificultad la luz y el agua y compra alimentos suficientes para distribuir en su familia. Si uno recibe ingresos por encima de esas necesidades, lo lógico es compartir con la sociedad vía impuestos como buen peruano, aunque 18% (de IGV) es injusto.

¿Por qué afirma con tanto énfasis que el sistema tributario es injusto?

Yo tengo un amigo que vive en Nueva York. La otra vez se fue a un restaurante peruano y me mandó una fotografía del plato de ceviche que consumió, así como de la boleta factura que pagó cuyo impuesto a las ventas es 6%. En el país más rico del planeta a la gente se le cobra un porcentaje menor que el que se aplica en un país pobre como el Perú. Es decir, al pobre se le grava unos impuestos injustos y absurdos. Y si usted es un campesino que está, por ejemplo, en el Alto Mayo (provincias de Rioja y Moyobamba), en Pucacaca (Provincia de Picota) o Juanjuí (Provincia de Mariscal Cacéres) y quiere llegar con su producto a un mercado lejano, digamos a Chiclayo, los combustibles están gravados con el Impuesto Selectivo del Consumo (ISC) lo cual hace que el agricultor esté financiando con su esfuerzo el presupuesto general de la República. Esto lo que hace es encarecer el transporte, más aún si tomamos en cuenta dificultades geográficas que tiene un país como el nuestro, para mantener un estado ineficiente que se traduce en una educación de mala calidad, que tiene colegios con infraestructuras pobrísimas, profesores mal capacitados y remunerados, que siendo fundamental para aminorar las desigualdades parece que no es importante para el estado. El Perú no funciona porque el estado no está al servicio de la gente, sino de los grupos que lo controlan.

¿Qué tanto es necesario una reforma de la actual Constitución?

La constitución actual se concentró sólo en el aspecto económico. Descuidó el aspecto social, la participación ciudadana, eso es así porque al señor (Alberto) Fujimori no le interesaba ese tema porque era un hombre autoritario. Lo que se tiene que hacer es equiparar la libertad económica, que por lo menos existe para las grandes empresas con la libertad de iniciativa y eso hay que extenderlo a toda la población para que la participación ciudadana sea efectiva y no sean solo los políticos y los poderosos los que tengan la sartén por el mango.

¿Por qué para algunos que en su momento fueron correligionarios, Acción Popular dejó de ser Belaundista? ¿En estos tiempos, puede tener vigencia la conquista del Perú por los peruanos?

En los ochentas, había mucha influencia y se quería utilizar el partido casi como una agencia de empleos para poner amigos en puestos públicos lo cual impidió que se hicieran cambios importantes. Después que mi padre había ejercido la presidencia de la República en dos oportunidades vino el colapso del mundo bipolar (EEUU – URSS) y el fin de la guerra fría. En el año 89 cayó el muro de Berlín, colapsó la Unión Soviética, se acabó la bipolaridad y se produjeron cambios geopolíticos en el mundo, en el que estamos inmersos hasta el día de hoy. Mi padre se dio cuenta de eso y de que con la gente de su propio partido había tenido muchos problemas para modernizar el Perú en el año 80. Había tenido mucha oposición interna, tal como lo dice en una entrevista que le hizo Enrique Chirinos y que esta publicada en el libro “Confesiones con Belaúnde”. En ese libro expresa claramente que él quería deshacerse de una serie de empresas, pero los dirigentes de su partido (Acción Popular), la gente que había llevado al gobierno, se había prendido de la mamadera de los puestos públicos y se resistía a la privatización de empresas del estado que generaban miles de millones de soles de pérdidas anuales que salían del presupuesto, en vez de ser destinados a la salud, la educación o infraestructura. Entonces al percatarse que tenía oposición de la gente al que él le tenía confianza y que habiendo caído el muro de Berlín se abría un horizonte que requería una mentalidad más moderna, una visión mucho más liberal y que en su organización política no había la persona indicada para encabezar ese esfuerzo y como él ya era un hombre mayor en los 90, decidió conformar el FREDEMO (Frente Democrático) con Mario Vargas Llosa y Luis Bedoya Reyes, con la idea de encaminar a su partido por una agenda de modernización, pero el partido le siguió en la forma pero no en el fondo.

¿Qué opinión tiene de dirigentes como Yohny Lescano y Mesias Guevara?

El partido ha ido sufriendo cambios al extremo que hay gente que podría estar en organizaciones como UPP (Unión Por el Perú). Tal es el caso de Yonny Lescano, que tiene una visión totalmente estamental de la sociedad, contraria al que tuvo Belaúnde o como la que tiene mi amigo Mesías Guevara, a quien conozco desde muy joven, su padre era un populista muy connotado que logró persuadirlo y convencerlo para que modere su posición ya que él venía de tendencias marxistas.

¿Y Raúl Diez Canseco, Alfredo Barnechea, Vitocho?

Alfredo (Barnechea) nunca ha sido dirigente de la organización, ósea la decadencia partidaria no se le puede achacar a gente como él. Hay quienes han dominado durante 20 años. Ahí están Mesías Guevara, Lescano, Raúl Diez Canseco y Vitocho García Belaúnde, son dos primos millonarios que creen que el partido es brazo político del conglomerado empresarial, yo no creo que eso sea bueno. Con toda transparencia señaló que no creo que un partido pueda ser una sociedad de capitales en donde se domine solamente por el poder del dinero, no me parece bien. Todo eso ha conducido al deterioro partidario actual y por eso es que yo me salí de Acción Popular, porque para poder seguir siendo Belaundista no podía estar ahí. Así de sencillo.

¿Y fue sencillo dejar el partido que fundó su padre?

Yo tengo amigos ahí (en Acción Popular) que conozco de toda la vida, como, por ejemplo, Javier Arias Stela. Conozco a Raúl (Diez Canseco), a Víctor Andrés (García Belaúnde), desde niños, son mis amigos y no he querido pelear con ellos. Cuando me percaté que Acción Popular estaba por un sendero inadecuado me aparté. Con seguir el ejemplo de mi padre tengo suficiente, no tengo que aprovechar su partido para promoverme personalmente. No podría hacerlo porque no sería leal conmigo mismo, simplemente me aparté porque creo que el partido que él (Fernando Belaúnde) fundó está por el camino equivocado.

“Ahora soy lo que se llama un liberal solidario, creo que se debe conciliar unir el Perú formal y el Perú informal en un mismo territorio”.
Usted señaló que su padre se dio cuenta que gente de su entera confianza no entendió bien sus ideas sobre el Perú y en cierta forma no permitió hacer cambios.

Mi padre se dio cuenta que el Perú era un país disociado que venía de la época del virreinato y que se organizó en dos estados: una república española y una de indios. Había dos Perú que convivían hasta el siglo XX en un solo territorio. El esfuerzo de mi padre era unir, conciliar, integrar esos dos estados. Somos un Perú verdaderamente mestizo. El esfuerzo entonces es lograr que haya formalidad, pero no obligando a trámites burocráticos, sino demoliendo barreras, reduciendo impuestos. Es decir, haciendo un gobierno amigable, permitiendo el desarrollo de la actividad productiva, promoviendo la infraestructura. Eso requiere una visión que no se condice con los conceptos cercanos al fomento de la lucha de clases, sino a la ley de la hermandad entre peruanos. Por eso es que algunos derechistas tradicionales y grandes empresarios multimillonarios tampoco representan bien lo que decía y pensaba Fernando Belaúnde.

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